Yo vivo una vida fácil – vivo en una casa de una familia de la clase media, puedo satisfacer todos mis necesidades y tengo un trabajo que me da gusto. Muchos/as Nicaragüenses, que se encuentran en una situación económica parecida o mejor que la mía, tienen su propio estilo de vida.  Unos cuantos de ellos apoyan al resto de la sociedad, muchos de ellos viven apartados y en su propio mundo.

Es remarcable cuanta gente se les da unos pesos a los niños que mendigan en las calles. ¿Pero a quién le sirve eso? ¿Al niño o la misma consciencia de uno? Llevando medio año aquí, a veces me asusta que tan automáticamente les digo “No amor, no ando” a esos niños. Pero ahí me doy cuenta de que repartiendo dinero no ayuda para nada, sino sólo refuerza la relación de dependencia entre quién da y quién recibe.

Es mejor comprar productos locales y comer en una fritanga que en una gran cadena internacional de comida rápida. Me he acostumbrado a la confrontación diaria con la pobreza. Lo que puedo hacer en contra de ella es vivir y actuar conscientemente.

La gente se está fijando muy bien en lo que nosotros, como extranjeros, estamos haciendo. Esa es nuestra oportunidad para asumir nuestro pequeño papel para mejorar la relación entre nuestros mundos y ayudar a que sea más balanceada, aprendiendo de los/las Nicaragüenses y apoyarles hasta donde podemos en su proceso de progreso social.

Henning, Febrero 2010